Según el SMODA: “Con alma rockera y espíritu indómito, la diseñadora de interiores María Lladó es una conquistadora nata. Su estilo y sus espacios son inconfundibles. Mezcla con alegría cuero y lentejuela, arte y objeto de mercadillo.”

Según el AD: “Lidia con todo y lo mezcla: el pasado, el presente, el futuro, el abolengo y la castañuela, lo chic y lo hortera, arte y baratijas, el siglo XVIII y los 70. (…)  Y Lladó enamoró a Woody Allen.”

Según Woody Allen: Suponemos que diría algo tipo: “¿Y esta casa? ¿Es real? ¿Quién la ha decorado? Es sencillamente perfecta para rodar algunas de las escenas de Vicky Cristina Barcelona“, pero más inteligente y más tartamudo.

Según su mejor amigo Manolo Moreno: “María no es un ser humano, es una batidora con tres marchas. Pasa de 0 a 1000 en cero coma. Mezcla esto con aquello y con un poquito de lo otro, sin miedo a nada, con las botas de tacón a saco y con un corazón grande como el ego de Lars Von Trier y claro, de esto sale la sorpresa, lo nunca visto y el fíjate que a mí no se me hubiera ocurrido ni loca, lo maravilloso, en resumen.”